
Por: Arturo Carrasco
En la primaria Valentín Gómez Farías, de Atoyac de Álvarez, Guerrero, el fin del ciclo escolar 2025-2026 congregó a familiares y amigos de estudiantes; Naomi concluyó el sexto grado y se prepara para avanzar a la secundaria, un lugar común en muchas latitudes de México, sin embargo la situación de ella es diferente, es una de las bisnietas de Francisco Argüello Villegas, detenido desaparecido el 4 de octubre de 1974 en Tecpan de Galeana, a la edad de 85 años, durante el sexenio de Luis Echeverría.
Julio Mata, de la Colectiva Memoria, Verdad y Justicia Acapulco, entrañable solidario de la familia de Naomi, y conocedor de la problemática en la región, señala que “en Atoyac, de ese periodo hay más de 470 personas detenidas y desaparecidas por el ejército mexicano y otras policías del estado mexicano. En el estado de Guerrero son 650 personas detenidas desaparecidas forzadamente, de los más de mil casos contabilizados por la fiscalía especializada para crímenes del pasado (FMOSPP), de esa época de contrainsurgencia, que no ‘guerra sucia’”.
Después de la ceremonia académica, con una generación apadrinada por un mayor del ejército, platicamos con Oseas, sobrino directo de Lucio Cabañas, cuyo padre también fue detenido desaparecido por el ejército cuando Oseas tenía 7 años, el segundo de seis hijos, él no tuvo la oportunidad de escolarización que ha tenido Naomí.
La más pequeña de las hermanas de Oseas fue la única que estudió en la escuela normal, tenía meses de nacida cuando su padre fue víctima de desaparición de estado; “tenemos (entre los sobrinos) un médico, un abogado y una arquitecta, pero nosotros no, trabajamos el campo. La jefa aprendió a coser pa’ darnos de comer”.
Oseas recuerda haber visto cómo el ejército llevó a su padre al centro, junto con más hombres que nunca regresaron “buscamos en la sierra y por todos lados, pero lo más seguro es que los echaron al mar, porque no hemos encontrado nadita, ni un huesito”.
Julio Mata agrega que la represión del ejército en Atoyac, fue motivada porque Lucio Cabañas causó varias bajas al ejército, además del secuestro de Rubén Figueroa “entonces gobernador y compadre de Echeverría”, agrega que la expresión militar “hay que dejar al pez sin agua”, se refería a los peces, partidarios del comunismo (PC, Partido Comunista), y esa expresión implicaba dejarlos sin suministros, además de desmantelar su red de apoyo.
La sustracción de la personas y el desmantelamiento de sus redes de apoyo eran los objetivos de la desaparición, y el desmantelamiento de esa red ha trascendido generacionalmente.
El reto de escolaridad para Naomi es importante, aunque su mamá ya acreditó el bachillerato, la falta de bisabuelo representa carencias que no han sido resueltas del todo, persite el desafío de manera trasgeneracional, tanto en lo material como en otros aspectos del cuidado familiar, por lo pronto Naomí cursará la secundaria, mientras un invitado la desafía para estudiar “hasta la universidad”.
Surgen preguntas que sólo el tiempo responderá, por ejemplo ¿Cómo es que las infancias, víctimas indirectas de la desaparición, responderán al cobrar conciencia de su propia situación?
Julio Mata sostiene que la reparación del daño en esta materia debe incluir hasta la cuarta generación “porque la realidad lo demanda”.
En el ambiente suena la voz de Mercedes Sosa que canta “sólo le pido a Dios”…
