El pasado 27 de enero del 2026, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, junto a la Secretaria de Cultura de la Ciudad de México, Ana Francis López Bayghen y el Secretario de Obras y Servicios de la Ciudad de México, Raúl Basulto Luviano, presentaron en conferencia de prensa el inicio del proyecto que busca embellecer lo que fue un centro de desaparición. La Plaza Tlaxcoaque, sitio de memoria, área que albergó el antiguo edificio de la Dirección General de Policía y Tránsito (DGPyT), espacio donde se cometieron crímenes de lesa humanidad como desaparición forzada, desaparición forzada transitoria, tortura, tortura sexual y ejecuciones, hoy con el proyecto de gobernación pasaría a ser la Universidad de las Artes de la Ciudad de México.
El edificio de Tlaxcoaque, sede de la DGPyT, entre 1957 que se creó y finales de los ochentas, formó parte de un complejo sistema de Centros Clandestinos de Desaparición, situados principalmente en edificios públicos de instituciones policiales, judiciales y militares a lo largo de la República. Bajo el cargo de Arturo Durazo Moreno, la DGPyT actuó con total impunidad para violar todo derecho humano, reprimiendo, violentando, desapareciendo e intentando de exterminar a disidencias, minorías y sectores vulnerables de la población capitalina, esto hasta 1989 que fue clausurada definitivamente.

El proyecto de la Universidad de las Artes, Clara Brugada lo presenta como parte del “compromiso histórico que tenemos en la Ciudad de México destinado a la profesionalización de las disciplinas artísticas y culturales en nuestra ciudad”, comenta además que “levantar esta universidad en este lugar es resignificar Tlaxcoaque”.
Ante esto habría que recordar que, derivado de los esfuerzos colectivos por parte de víctimas y familiares, tras años de exigencia fue posible el reconocimiento de la Plaza Tlaxcoaque como sitio de memoria el 2 de octubre del 2022, resignificando el espacio a manera de ser un recordatorio constante de los crímenes de Estado y la ausencia de justicia frente al fuero y nulo enjuiciamiento hacia los perpetradores de dichos crímenes. Al ser reconocido como sitio de memoria, el espacio pasa a ser patrimonio material para la memoria, por lo que es importante la conservación de los vestigios, asegurando así su inalterabilidad. Es por ello que al realizar los cambios que se contemplan para este proyecto, no sólo se encubren las atrocidades cometidas, sino que también se revictimiza a quienes han sido transgredidos de distintas formas por el terrorismo de Estado, despojándoles de su derecho a la memoria, justificando esta acción bajo la aspiración a “una ciudad libertaria, cultural, de derechos” en palabras de Brugada.
Por su parte, la Secretaria de Cultura de la Ciudad de México, López Bayghen comentó que se está garantizando el derecho a la verdad y la memoria impulsando un proceso participativo, abierto y plural con víctimas, familiares, sobrevivientes y personas expertas. Sin embargo, el Comité ¡EUREKA! conformado por familiares de víctimas y desaparecidos ha expresa su total rechazo a este proyecto, declarando que “ese terrible lugar se debe preservar tal y como era utilizado por los gobiernos criminales… porque forma parte de una investigación activa y no resuelta, y porque ya está integrada a la Red de Sitios de Memoria Latinoamericanos y Caribeños junto a 50 más de 13 países”. Pese a todo, su construcción está prevista para comenzar en marzo y finalizar en diciembre del presente año.

Fuente de la imagen: Mal gobierno
