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 Por: DAVID DANIEL ROMERO ROBLES

Comunero de Cherán K´eri

23 de agosto de 2017

La rebelión indígena de nuestro pueblo Cherán en 2011 contra los malos gobiernos y la delincuencia organizada nos permitió reflexionar sobre nuestras propias formas de organización. En esos diálogos donde participaban nuestros mayores (k´eris) nos compartían una historia de vida que era digna de reconocerse, ya que estaba vinculada con procesos de formas de pensar y actuar acorde a una filosofía púrhépecha,  por lo tanto determinamos retomar nuestros valores y principios como pueblo originario. En este proceso de lucha encontramos una diversidad de pensamientos: algunos se imaginaban un mundo con distintas relaciones sociales y económicas; otros querían aprovechar la coyuntura política para obtener recursos materiales y fortalecer el paternalismo, pues entendían al desarrollo en la lógica de lo material. Pese a estas posturas llegamos a un punto de acuerdo con las fuerzas políticas internas de la comunidad y con el Estado (el Gobierno de Michoacán, el Instituto Electoral de Michoacán, el Tribunal Electoral Federal y el poder legislativo de la entidad), creando un Concejo Municipal Provisional y posteriormente imaginando cómo ejercer la libre determinación. Adoptamos este sistema con alegría, dimos lo mejor de nosotros como pueblo con el único propósito de tener una comunidad mejor para  nuestras nuevas generaciones y las del país entero, planeamos nuestro futuro inmediato a treinta años, reflejando el interés de la comunidad.

Al leer este documento provoca la sublime sensación de que cambiamos las cosas en la comunidad, sin embargo en el ejercicio de nuestro primer gobierno comunal de Cherán comenzamos a entender que teníamos debilidades internas, no sólo como integrantes de una estructura de gobierno, sino que también los habitantes de la comunidad manifestaron las primeras contradicciones en nuestros discursos y de condición de vida. Es evidente el proceso de adoctrinamiento occidental  neoliberal en el cual nos han mantenido en la práctica; en nuestro gobierno comenzamos a seguir dependiendo del discurso administrativo burocrático para la solución de los problemas,manteniendo un protagonismo individual en la vida política, además de una subordinación de integrantes de la estructura de gobierno al Estado con el objetivo de ser incluidos en las  dádivas del poder; esta forma de ejercer el Gobierno Comunal se ha acentuado en la segunda administración.

Nuestra comunidad mantiene una gran dependencia al materialismo sobre todo por parte de las nuevas generaciones, por ello se crean distintos factores de relación social en perjuicio de la lógica de la comunidad. Ante esta realidad las nuevas generaciones de actores políticos no son la excepción, la retórica  que manejan (algunos mejor que otros) no deja de ser contradictoria con su condición de vida: es evidente el interés por el control del  poder simbólico, lo que ha ocasionado una división al interior y al exterior de nuestra comunidad. Esta división se acentúa  al argumentar quiénes son los mas puros o merecedores de guiar a nuestro pueblo, los pueblos indígenas de la entidad o incluso de nuestro país, proponiendo soluciones mesiánicas e incidiendo por medio de la presión en procesos políticos, muestra de ello es lo sucedido en los dos eventos que se realizaron el día 19 de agosto del presente año, uno en Nahuatzen y el otro en Cherán. Mediáticamente lo que relució fue el autoritarismo y la sed de poder.

El manejo de recursos económicos de nuestras comunidades no es la solución a los problemas de fondo, incluso, se contribuye a las disputas internas por el control económico y político que puede desencadenar confrontaciones violentas, en casos extremos la perdida de vidas como ya ha sucedido. Hoy implica jugar con las reglas del Estado y en su espacio, ya que  el pensamiento que predomina en la subjetividad de los habitantes de la gran mayoría de las comunidad es el individualismo.

Mientras tanto, el enemigo está más vigente que nunca e impacta a indígenas y no indígenas (obreros, estudiantes, jornaleros, campesinos, pequeños comerciantes, profesionistas, etcétera), y que a través del aparato ideológico orienta a que la sociedad sea indiferente ante el despojo de nuestros recursos naturales y ante la invasión de nuestras tierras comunales por parte de empresas trasnacionales, indiferente ante la miseria que ocasiona el capitalismo e indiferente ante la represión que ejerce el poder coercitivo del Estado a todo aquel que se anteponga a sus intereses.

Necesitamos desprendernos paso a paso de los distintos valores contrarios a la comunidad y a la unidad nacional, lo cual tendrá que ser mediante un proceso de reeducación y reconstitución de nuestra forma de vida a mediano y largo plazo, en silencio, preparándonos con firmeza, para que germine la semilla y cuando lo haga, como dicen los compas, “que retiemble en sus centros la tierra”.

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