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El pasado miércoles 8 de marzo miles de personas marchamos en conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Ante una convocatoria mixta, diversos contingentes partieron del Ángel de la Independencia con rumbo al Hemiciclo a Juárez.

Más de cinco mil personas marcharon cargando cruces rosas con la leyenda “Ni Una Menos”, banderas feministas, antiespecistas, trans, anarquistas, carteles y mantas con leyendas que exigen justicia, respeto y visibilización, así como un terminante alto a la violencia machista, que en distintos niveles de la existencia comprometen la habitabilidad de la vida de mujeres y configuraciones corporales sexo-genérico-disidentes. Violencia cuya más abyecta expresión es el feminicidio.

Los performances, la denuncia de la violencia machista en distintas pancartas, mujeres y personas vestidas de forma alegórica destacaron durante la movilización, reflejando los roles y papeles en los que la mujer se empodera y por los que lucha en distintos ámbitos de la vida. Algunas integrantes de contingentes feministas mostraban el cuerpo desnudo con consignas para exigir un alto a la alarmante cantidad de feminicidios que se cometen diariamente (siete por día, según cifras de la ONU), contexto en el que se desenvolvió la marcha este 8 de marzo en México.

Además de los contingentes abiertamente feministas, marcharon mujeres estudiantes organizadas, colectivos de arte, ONG’s, las madres y padres de los 43 normalistas desaparecidos, mujeres de organizaciones de trabajadoras y campesinas y miles de personas más que asistieron a la marcha a título personal.

Estas son algunas de las consignas que más se escucharon durante la marcha:

“¡El 8 de marzo no es un día de fiesta, es de lucha y de protesta!”

“¡Porque VIVAS se las llevaron, VIVAS las queremos!”

“¡Ni una más,

ni una más,

ni una asesinada más!”

“¡Mujeres contra la guerra,

mujeres contra el poder,

mujeres contra el machismo,

contra el terrorismo neoliberal!”

La movilización finalizó en el Hemiciclo a Juárez, en donde los contingentes se congregaron para el mitin de clausura. Irinea Buendía, madre de Mariana Lima, quien fue asesinada por su expareja en Chimalhuacán, Estado de México y María Martínez, madre de uno de los 43 normalistas desaparecidos, tomaron el micrófono y sobre el templete hablaron de sus procesos de lucha en contra de la violencia de Estado.

Al finalizar la marcha, dos camiones del FPFVI, ayudados por el equipo de seguridad de dicha organización fueron atravesando los contingentes que iban delante de ellos y, al parecer, buscaban posicionarse al centro del mitin de frente al templete.

Con actitud de ‘guaruras’, a decir de algunas compañeras entrevistadas, estos hombres iban moviendo a las compañeras hacia las orillas y abriendo paso a sus camiones.

“¡Háganse a un lado, va a pasar el camión!”

“¡Va a pasar una ambulancia, a los lados!”

“¡Házte para allá, va a pasar el camión!”

Esto mientras se paraban frente a las compañeras, de espaldas y en actitud amenazante e incluso empujándolas ‘levemente’.

Así, llegaron casi hasta donde se encontraba el templete, donde se toparon con la resistencia de varias mujeres.

“¿Por qué nos vamos a mover? ¡Es la marcha de las mujeres!”

Una compañera se plantó frente al camión pero este no se detuvo, la empujó y, ante esta agresión, muchas otras compañeras se unieron para no dejarlo pasar y salvaguardar la integridad física de todas. Los hombres del equipo de “vigilancia” del FPFVI empujaron a las compañeras, tratando de alejarlas del camión en cuestión.

En el descontrol, varias compañeras fueron agredidas sexualmente con apretones fuertes en los senos, tocamiento de genitales y glúteos y a una de ellas le robaron sus pertenencias. Además uno de los miembros de este equipo de seguridad propinó un puñetazo sobre el rostro de una de las compañeras, un golpe seco que la lanzó al piso y le llenó de sangre el rostro.

El agresor no ha sido plenamente identificado. La redacción de Radio Zapote recibió la fotografía del sujeto que atacó a la compañera.

Desafortunadamente el mitin fue interrumpido y cancelado por los encargados del sonido en un intento por silenciar e invisibilizar la agresión machista que las compañeras recibieron por parte del equipo de seguridad del contingente del Frente Popular Francisco Villa Independiente. También, arrebataron a las demás compañeras el derecho de denunciar las injusticias del gobierno sobre las madres y mujeres que han tenido una trayectoria de lucha en contra de la impunidad.

Ante la situación, el mitin culminó sin micrófono, Lourdes Mejía, mamá de Sinuhe, tesista asesinado hace 5 años por la policía, tomó la palabra pero tuvo que expresar a gritos su situación, al igual que otras compañeras. En el mitin se manifestó, una vez más, la situación en la que se niega a las mujeres la libertad de expresar verdaderas injusticias impuestas por intereses políticos, clasistas y discriminatorios sobre el derecho a la vida.

Resulta tan irónico como inaudito que en el marco de la marcha por el Día Internacional de la Mujer, hombres supuestos aliados de lucha lleven a cabo este tipo de agresiones de violencia machista ante la legítima defensa de las mujeres de sus propios espacios y, que ante esto, los medios de comunicación no presten atención y permanezcan en silencio, protegiendo así a los agresores.

Es indispensable que se haga justicia y que la agresión no quede en la impunidad, que se investigue y castigue a los culpables, pues la marcha es una movilización para acabar con estos episodios de violencia en espacios en los que se ejerce el derecho a libertad de expresión y la oportunidad de crear procesos organizativos y de protesta. Por lo anterior, los hechos deben ser denunciados con la parcialidad que merecen.
Colectivas feministas, lesbofeministas y transfeministas autónomas emitieron un pronunciamiento repudiando la violencia machista. Te invitamos a informarte y dimensionar la problemática, a que actúes y contribuyas a erradicar la violencia machista.

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Este 8 de marzo, las mujeres nuevamente tomaron las calles y gritaron fuertemente: “Basta de violencias hacia la mujer”, “basta de feminicidios”, “basta de injusticias”, “basta de acoso callejero”, “¡Queremos salir a las calles sin miedo!”; de igual forma para decir: “No queremos felicitaciones o flores por este día, queremos respeto, queremos que ya no hayan más asesinadas, ya no más VIOLENCIA”.

La actividad fue en sumatoria a la convocatoria del paro internacional de actividades por parte de las mujeres, pues si las están matando, si sus vidas no valen nada, qué produzcan sin ellas #Nosotrasparamos.

En San Cristóbal de las Casas, Chiapas, se realizaron diversas actividades de protesta. entre ellas, una marcha que aglutinó diversos colectivos feministas y otros movimientos como el Frente Nacional de Lucha por  el Socialismo, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educacion y al Movimiento en Defensa de la Tierra, el Territorio y por la Participación y el Reconocimiento de las Mujeres.

La marcha salió de la Unidad Administrativa y terminó en la plaza de la resistencia frente a la catedral.

Al final de dicha marcha se realizó un mitin donde se leyeron diversos comunicados, entre ellos: uno por la liberación de Silvia Juárez, presa política que pertenece al Movimiento de Pueblos Originarios y forma parte de la resistencia contra el proyecto de pozos extractivos de hidrocarburos en Tecpatán, Chiapas. De igual forma, otro de los comunicados fue para denunciar que en los últimos meses ha habido una gran cantidad de casos de acoso callejero, violaciones, e intentos de secuestro por parte de taxistas: ¡San Cristóbal ya no es seguro! fue una de las denuncias de dicho comunicado.

Culminando el mitin algunas mujeres se dieron cita entre las calles de Almolonga y de los Leñadores para realizar un mural entre todas.

A lo largo del día se dieron otras actividades como una plática sobre la importancia de las mujeres en la agroecología en Ecosur; y otro mitin por parte de la CNTE a las 4:00pm.

La jornada terminó en el espacio cultural “El Paliacate” con una noche de poesía y pintura. Se recitaron algunos poemas en memoria de Berta Cáceres y más mujeres que ya no están fisicamente con nosotras, pero nos acompañan en esta lucha por un mundo sin violencias.

Para todas esas que ya no están con nosotras:

Me dijeron
El otro día me dijeron
que frene la lengua,
que modere los actos,
que critique, que señale,
que me inconforme,
pero, en voz baja
y entre nosotras.
Que los compañeros de lucha,
cualquier lucha,
se pueden sentir afectados.
Que espere, que el movimiento social,
cualquier movimiento social,
tiene planes para las mujeres,
pero, que espere,
todavía no es el tiempo, ni la hora.
El otro día me dijeron
que sea más responsable
al decir antipatriarcado,
al denunciar al que acosa,
al señalar al que desprecia.
Que cuide a los compañeros,
que sea amorosa,
que les haga sentir bienvenidos,
que mis reclamos no vayan a ofenderlos.
Me lo dijo una, que se dice compañera,
y le he preguntado.
Pero, no ha ido a ver al indio,
para decirle que denuncie bajito
al caxlan que lo desprecia.
Y no ha ido a ver al obrero,
para decirle que espere,
que sea más amable
en sus reclamos con el patrón.
Y no ha ido a ver al campesino,
para decirle que defienda su tierra
con amabilidad y sonrisa.
Pero a mí, si ha venido a hablarme
para decirme que no vea,
que si veo no señale,
que no lo tome como ofensa.
Que comprenda.
Me dijeron.
Que finja, que no me de cuenta
de que éste mira mis senos,
de que éste me estorba la palabra,
de que éste me llama a la elegancia femenina,
de que éstos no son de los míos.
De que dicen lesbiana, pero en voz baja.
Que por las buenas son mejor las cosas.
Que no demuestre el abuso.
Que no llame machista.
Que no use la palabra misoginia
para el que me niega.
Que acompañe al movimiento
y, por las buenas, ya irá tocando la nuestra.
Me dijeron,
y estoy pensando que no es justo.
Para murmurar el descontento,
para perpetuar los roles,
mejor me habría quedado en casa a lavar los platos.
Que nada más no puedo.
Ni he de callarme.
Ni cerrar lo ojos, ni fingir.
Ni moderar la lengua ni los actos.
Que no dejaré de criticar, ni de señalar, ni de inconformarme.
Ya hemos dado mucho.
Ya dieron bastante mis madres y abuelas.
Hemos sido tantas:
Las presas políticas,
las agredidas,
las trabajadoras,
las que sostienen la casa mientras la huelga,
las que siembran la tierra,
las sindicalistas,
las maestras,
las que nunca son nombradas,
las que toman los medios.
las que barren y reparten volantes
mientras el macho líder hace discurso.
Las que ya están hartas…
Todas, mis hermanas.
Que ya toca la nuestra y no para luego.
Que hay que decir: ya, a este tiempo y a esta hora.
Que para gritar contra la opresión, no hay corrección política.
Decir: hay una izquierda  machista y reaccionaria, no me atemoriza.
Me dijeron, me sugieren, me invitan a moderarme.
Pero, yo, nada más no puedo.
Yo entiendo ser mujer de otra forma.
Yo quiero de otro modo hacer las cosas.
No voy a disculparme,
No puedo condolerme.
Porque tengo esta voz.
Es voz libre y autónoma.
Es voz nueva, revolucionaria.
Tengo esta voz fuerte.
Voz lesbiana, nunca más silenciada.
Poema de Karina Vergara Sánchez

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Por 666 Histerismocritico.

Desde hace unos meses que se viene dando una nueva oleada de manipulación usando al feminismo como bandera. Ya lo vimos antes en las políticas rosas implementadas por los gobiernos que van desde los institutos de las mujeres a los vagones rosados. Un simulacro rosa se instauro en todas las oficinas y planes de gobierno con la intención de generar un supuesto bienestar democrático. Estos años rosas han traído un deterioro en las condiciones de vida de las mujeres, más empobrecidas, más despojadas, más explotadas, más manipuladas mediáticamente, más asesinadas, más reprimidas por el Estado y una enorme cantidad de más y más que hablan del deterioro generalizado de la vida. Así pues una política rosa no es más que darle un toque de cursilería a las políticas de Estado. Antes ya habíamos tenido la manipulación electoral: promesas de beneficio para las mujeres y candidatas para establecer la igualdad.

Todo parace indicar que ahora estamos frente a otro momento en que se intenta usar ciertas ideas feministas con fines políticos que claramente benefician al orden establecido. De nuevo parece que estamos frente al uso de las políticas sexuales para establecer una estrategia de división. Es claro que frente a la situación que estamos viviendo es urgente organizarnos, hombre y mujeres tenemos que confrontar el despojo generalizado, la represión de Estado, la injusticia, la pobreza, la necesidad de construir otra vida. En fin, que frente a lo que vivimos es ineludible la respuesta, eso lo saben quienes se benefician del mal generalizado, esto lo saben quienes detentan el poder y por ello tienen que hacer algo para impedir esta organización.

Hace unas semanas salió la campaña “MI primer acoso” en el marco de una oleada de testimonios y de la marcha del 24A. De repente el carácter de víctima se convierte central en la definición de las mujeres que se enfrentan a un enemigo real: los hombres, todos posibles violadores y acosadores, y nosotras las mujeres siempre como víctimas potenciales. Una campaña que genera encono entre hombres y mujeres pero que no es capaz ni de lejos de exponer la situación a la que nos enfrentamos las mujeres, hablo de un país militarizado, de un autoritarismo que impone un régimen policial en donde el abuso sexual se potencia en las calles, en donde la violencia de Estado se va imponiendo en todos lados. Un abuso sexual que no es un chiflido ni una frase que bien podemos responder, sino el secuestro de miles de mujeres que son encerradas y sometidas como esclavas sexuales, un secuestro que es posible por la vinculación del gobierno con los grupos criminales. Usando un sentimentalismo barato la campaña manipula al ocultar las condiciones reales que producen el abuso, manipula también al confundir los problemas, no son los hombres abusivos del transporte público o los que enseñan el pito en público los enemigos más temibles. Son los narcos que asesinan, son los coyotes y polleros a los que no les importa la vida de las migrantes, son los empresarios que mueven las redes de comercio sexual, son los paramilitares usados por los altos mandos políticos que asesinan y violan. Nada hay en esta campaña que haga una crítica los medios de comunicación por reproducir la torpeza sexista generada en las familias tradicionales y enseñada en las escuelas. Nada hay en esta campaña que critique las raíces de esta misoginia que hace pensar a algunos hombres que el hecho de serlo les permite abusar de otra, en fin, nada hay tampoco en esta campaña que nos insinúe al menos la necesidad de establecer una solución. Lo que si hay es un virus terrible, la generación de un enemigo, la generación de una paranoia: los hombres atacadores, esos con los que no debemos organizarnos las mujeres. Desgraciadamente este discurso ha penetrado en nuestros grupos de mujeres, ya se escucha a muchas decir que los hombres son el problema, decirlo asi nomas como si pudiéramos ignorar la complejidad de la situación.

Lo que tampoco hay en la campaña “Mi primer acoso” es un señalamiento a la enorme crisis de justicia que vivimos. ¿Qué hacemos con el violador? ¿Qué sistema de justicia responde frente a ello? ¿ Qué hacemos cuando el violador esta ejerciendo la violencia de Estado? La campaña al final termina siendo un distractor, plagada de sentimentalismo al modo de “mi primer amor”, “mi primer juguete” “mi primer beso” termina apelando a la cursilería impolítica. Termina generando confusión y encono en lugar de ayudar. Termina haciendo ver como si el feminismo solo tuviera un tema: el acoso, y las mujeres solo tuviéramos un problema: el acosador. ¿A quien le beneficia esto?

666 Histerismocritico.

El día de ayer miles marchamos en contra de las violencias machistas, denunciando al mismo Estado que desapareció a los 43 compañeros normalistas de Ayotzinapa. El día de ayer se lo denunció por feminicida, denuncia que no lo absuelve de todas las anteriores ni de las que va acumulando.agresion

¿Qué fue lo que pasó?

Durante la marcha, un grupo de compañeras trató de pintar el ‘anti’ monumento de los 43, que es en realidad un monumento tal cual; un monumento al olvido, al estado genocida, un monumento a la pasividad de la mayoría; un pedazo de fierro que está ahí sólo para recordarnos lo impotentes que somos frente al Estado. Algunxs dirán que está ahí a manera de denuncia, que increpa al Estado y demás. ¿Lo hace? Y si lo hace, ¿tiene algún efecto sobre el Estado y su accionar frente a la desaparición de los 43? A quienes nunca protestan, les importa muy poco el ‘anti’ monumento, con él y sin él han sido y siguen siendo indiferentes; a quienes protestamos nos recuerda que los compañeros siguen desaparecidos y nos calma la rabia. “Al menos logramos que se pusiera y mantuviera un ‘anti’ monumento en su honor”. Y ya con eso muchxs se conformaron, o al menos se relajaron. Para mí es un símbolo de la impunidad que todxs posibilitamos.

Dos o tres hombres defendieron el ‘anti’ monumento, hubo golpes, jalones y empujones. El ‘anti’ monumento no fue pintado pero a sus pies se lee “Nosotras no somos Ayotzinapa”. Y no, no lo somos. No somos 43 desaparecidas, somos 6 diarias y miles acosadas y abusadas sexualmente. Y no, no tenemos un monumento a la víctima. ¡Y qué bueno! Nosotras no somos Ayotzinapa cuando Ayotzinapa no es nosotras.

Si este monumento es una exigencia simbólica de justicia ante la desaparición forzada, ¿por qué no podría abrazar la denuncia de las miles de mujeres desaparecidas? Si es un grito de justicia ¿por qué no puede gritar por las que ya no tienen voz ni pezones ni cabeza ni familia, por las que ya no tienen vida?

pussyCuando nosotras, las feministas, colaboramos ofreciendo e interviniendo nuestros cuerpos con pintas del número 43; cuando vulneramos nuestros cuerpos desnudándolos en las marchas de los 26 de cada mes, nadie nos previno de hacerlo, nadie sintió que nuestros cuerpos no eran lugar para la causa, y de pura solidaridad, los convertimos en ello. Cuando se sentía que faltaban los espacios para expresar la indignación y las exigencias de justicia y presentación con vida de los compañeros normalistas, nosotras convertimos nuestros cuerpos en lienzos. Y por eso, nos golpeó la policía. Escapando de ellos, nos raspamos las espaldas y los hombros desnudos. Nuestros cuerpos no les eran, no les son, monumentos en Reforma intransgredibles, son cuerpos de mujeres, prescindibles y ¡total! históricamente violentados, nada nuevo.

¿Por qué, entonces, el ‘anti’ monumento no puede convertirse en lienzo (aunque fuera temporalmente) para nuestros gritos de justicia, para las que también estamos siendo aniquiladas por el mismo Estado que un día aniquiló a los 43?

Un pedazo de fierro puede repintarse y seguir siendo el mismo. Una mujer que se pinta una consigna en el cuerpo desnudo nunca vuelve a ser la misma.

No tratamos de engrandecer una lucha en detrimento de otra. Tratamos de ocupar los pocos espacios (en cuya creación también contribuimos) disponibles para la expresión del dolor, el hartazgo y la indignación social.

ni una masPor otra parte, aprovecho este espacio para denunciar la imbecilidad policial de tantas personas que se han estado pronunciando en contra del hecho no culminado de la pinta de su ‘anti’ monumento (“SU”, por que lo entienden en el marco de la propiedad privada, y sobre tal fundamento lo defienden. “Esto es mío, no te lo presto para tu grito por justicia”). Cual policías andan vigilando, castigando, denunciando y chingando. Y todavía más sumidos en su abismo de estupidez, reproducen las prácticas de Televisa y otros medios masivos de comunicación al sobre visibilizar lo que a ustedes les parece el puntito negro del asunto. Exigiendo a la lucha feminista una congruencia de la que todxs carecemos, como si no entendieran que a luchar, se aprende luchando. Bola de LópezDórigas, señalando lo que ante su mirada estrecha se presenta como ‘errores’ o debilidades de causas y movimientos enormes, justos y dignos. Y aún peor que cualquier “televiso”, andan señalando y condenando algo que ni siquiera sucedió.

A los que, al más puro estilo de granadero de Mancera, ‘defendieron’ el ‘anti’ monumento, los quisiera ver defender de la misma forma los cuerpos que, igual que su cacho de fierro, hemos servido a tantas y tantas causas.

Fotografías: Itzel Suárez

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