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El pasado jueves 14 de septiembre, vecinos de diferentes colonias y unidades habitacionales cercanas a Copilco y Universidad se manifestaron contra el proyecto inmobiliario ubicado en Avenida Copilco 75, pues ocasionará un grave impacto ecológico y social en la zona.

El lugar que antes albergaba un Superama, ahora contará con dos torres de varios pisos con un total de 616 departamentos y un estacionamiento subterráneo de siete niveles para mil 265 automóviles. Para los vecinos eso representa un problema, pues aumentará el costo del predial, la vialidad estará al borde del colapso y se enfrentarán a un desabasto de agua.

Sin embargo, para algunos la problemática es más profunda. A decir de Jorge, un vecino de Copilco, todo es parte de un modelo de grandes desarrollos de lujo en lugares donde existe cierta infraestructura.

“Este es un modelo que plantea que la gente viva aislada en una especie de torre de marfil. Yo tengo aquí un centro comercial -van a tener aquí un Superama, que había antes, si es que lo logran-, van a tener sus casas, van a tener oficinas, van a tener sus centros comerciales y áreas de diversión. Entonces, evidentemente es una concepción equivocada. Porque esta ciudad no da para ese tipo de desarrollos. Donde se pueden dar este tipo de desarrollos son ciudades con grandes recursos hidrológicos. Nosotros tenemos el área del sur de Coyoacán detectada como de no factibilidad hídrica, hace cinco años”, comentó.

Mientras golpeaban cacerolas, sonaban silbatos y hacían ruido con lo que tenían en las manos, decenas de personas bloqueaban por unos cuantos segundos avenida Copilco para enseñar las mantas donde se pide la participación de los vecinos.

Una de las mantas decía “Vecino participa, no permitas que las grandes construcciones te resten o encarezcan el agua”, lo cual se ha convertido en una de las demandas más sensibles de la zona, pues existen varios proyectos inmobiliarios que ponen en riesgo este recurso. El predio de Aztecas 215, donde la empresa Quiero Casa perforó un manantial y tira el agua al drenaje es otro claro ejemplo de ello.

Además, en la manifestación se hizo patente la preocupación por los daños a la salud que pudiera provocar la falta de agua y de otros servicios, sobre todo si se considera que hay otros proyectos parecidos.

“No se cuenta con la capacidad suficiente para abastecer de servicios a torres y edificios tan grandes como este. Además de que no es el único. Se ha mencionado ya aquí que estamos hablando de 8 edificios más, 8 megaproyectos más en la zona”, mencionó otro vecino que forma parte de un colectivo de paramédicos.

 

“Es insultante que nos quieran tomar el pelo”

De igual forma, los vecinos han denunciado la sordera de las autoridades. A pesar de las demandas que se han hecho en la delegación de Coyoacán, los diferentes niveles de gobierno han dado los permisos para este tipo de construcciones. Se siguen las obras “sin mirar el futuro de las personas que van a adquirir estos inmuebles”.

Según señalan, los afectados no sólo son quienes habitan la zona desde hace tiempo, sino también los clientes que llegan con la promesa de lujos. En ese sentido, se considera una irresponsabilidad de las autoridades el hecho de no ver la problemática global y tratar de convencer a la gente con supuestas medidas de mitigación como la creación de un carril para bicicletas en una vialidad con alta carga vehicular.

En una zona donde el uso de suelo marca que el límite de construcción es de seis pisos, se pretenden construir dos torres de más de veinte, amparados en una supuesta consulta al público y en estudios de impacto ambiental que pagan las mismas empresas. Dice Jorge: “Vienen con la peregrina idea de que hicieron una consulta social al público y citan a unos cuantos representantes de las agrupaciones ciudadanas que están a su servicio (…). Creo que ni moche les toca a esos. Es insultante que nos quieran tomar el pelo por todos esos mecanismos”.

 

¿Corredor estratégico?

Según un documento del gobierno de la Ciudad de México, un corredor urbano estratégico está definido como  “los elementos de la estructura urbana que tienen mayor capacidad en infraestructura, dotación de servicios y transporte público, por lo que presentan, comparativamente, un potencial mayor que otras zonas de la ciudad para absorber crecimiento, mantener una capacidad instalada suficiente para intensificar las actividades sociales y económicas, y que incidan, se realicen o se relaciones (sic) con el conjunto de la Ciudad o tengan impactos en dos o más delegaciones”.

Bajo ese concepto se encuentran los predios con frente a la avenida Universidad y Copilco. Por ello, para los vecinos es complicada la situación, pues no se pone atención en todas las afectaciones que traerá como consecuencia esa forma de percibir la región.

“Pretenden que este sea un corredor estratégico. Bueno y ¿qué en el corredor estratégico la gente no tomamos agua, no nos bañamos, no lavamos la ropa, no lavamos los trastes? Eso de que sea corredor estratégico es una tomada de pelo”.

La construcción de Copilco 75 no es la única. Al concebirse como un corredor estratégico son varias las obras que han comenzado y se proyectan. Para los habitantes del lugar el inicio del desarrollo inmobiliario comenzó con la construcción y apertura de la plaza Oasis Coyoacán. En la manifestación se enumeraron una serie de obras que se realizan, que van desde la demolición de colegios como el Erasmo de Rotterdam ubicado en avenida Universidad 1919, hasta la construcción de departamentos, un helipuerto y el reordenamiento comercial en el paseo de las facultades en las afueras de Ciudad Universitaria.

La prioridad que el gobierno capitalino ha dado a los megaproyectos ha dejado de lado la posibilidad de invertir en el mejoramiento de los servicios en las colonias, pueblos y unidades habitacionales. En un folleto que se repartió durante el cierre intermitente de Copilco y Universidad, se menciona que muchos “de éstos (megaproyectos) se han hecho de manera ilegal, y otros manipulando de forma irresponsable y ambiciosa la normatividad urbana en beneficio de algun@s funcionari@s, desarrolladoras e inmobiliarias, para edificar más picos de los permitidos en los programas”.

Ya no sólo se habla de proyectos habitacionales, sino de la remodelación de los paraderos (CETRAMs), la edificación de emporios comerciales, grandes torres que podrían desplazar a la población de ingresos medios y bajos, además de los hundimientos, socavones y grietas provocados por la sobreexplotación de los mantos acuíferos de la ciudad.

Cabe mencionar que la empresa BeGrand lleva alrededor de 30 años en la industria inmobiliaria con actividades como el diseño, construcción, comercialización y entrega de departamentos de lujo, según el Boletín de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios, A.C. del 31 de octubre del año pasado.  Además, en su página de internet habla de los desarrollos anteriores en San Ángel, Paseo de las Lomas, Calzada de Tlalpan, Coapa, Polanco; así como oficinas en Santa Fe y centros comerciales en la colonia Del Valle, Tepalcates y en otras ciudades del país como Irapuato y Tlalnepantla, por lo que no se trata de un nuevo actor económico en la ciudad.

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En este programa navegamos en la historia de la antropología de la pobreza. A partir de uno de los antropólogos más polémicos e importantes para la antropología urbana, vemos el contexto y algunos de los conceptos más importantes de esta perspectiva. Siempre de la mano de Oscar Lewis.

 

En este programa hablamos de una perspectiva teórica que retoma el marxismo para analizar las dimensiones de lo urbano. Pone atención en las relaciones sociales  que se forman en el modo de producción capitalista  y cómo se expresan en el espacio. Así, el fenómeno urbano y sus problemáticas responden a una lógica vinculada a la contradicción entre capital-trabajo.

 

Ante las transformaciones impulsadas por la entrada en vigor del modo de producción capitalista, las reflexiones en torno a la ciudad se volvieron muy importantes, pues fue uno de los escenarios donde las contradicciones entre el capital y el trabajo se expresaron, principlamente ante los procesos de industrialización. El obrero como un actor de la transformación social, también se convirtió en el centro del análisis y en el sujeto que experimentaba la urbanización.

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