Wishlist para los feminismos en 2018

En algún lugar leí que la palabra de 2017 es “feminismo”, pero en México la realidad parece distinta. Acá la palabra es “feminicidio”.

¿Y lxs feministas? En guerra al interior. No está mal ni bien, es lo que es.

El #24A de 2016 nos enseñó que somos muchxs, inspiró a muchxs, nos reveló una comunidad a la que muchxs nos adscribimos, virtual o no y le mostró al mundo que estamos por todas partes, que somos el tumor cancerígeno inoperable irreductible del cuerpo del patriarcado.

Campañas como #MiPrimerAcoso, #MeToo, #VivasNosQueremos, #NiUnaMenos, #FeminicidioEmergenciaNacional, entre otras, nos permitieron posicionarnos como comunidad internacional, transdisciplinaria e interseccional, amén de los conflictos entre nosotrxs.
Hemos ocupado muchos espacios, como que en las oficinas ya existe “la feminista”, en las escuelas ya reconocen a “las feministas”, en las familias ya se quejan de “la prima feminista”, en las redes sociales ni qué decir. Como decía, somos el cáncer del patriarcado que ya se expande sin remedio.

El #24A de 2017 nos enseñó que nuestros conflictos interpersonales y nuestra incapacidad de separarlos de la existencia social de los movimientos feministas pueden funcionar como poderosa quimioterapia contra nosotrxs mismxs, el hermoso tumor cancerígeno del patriarcado.

Así es, las cosas como:

“Desgraciada, misógina, le presté dinero y no me pagó”

“Es antiabortista, ¿cómo se dice feminista?”

“Terminamos por que fue una novia violenta”

“Es perredista”

“Sólo busca protagonismo”

“Me cagan las childfree”

Y una colección de millones de pleitos más que quedará por siempre registrada en Facebook, Twitter y Whatsapp.

Está bien, no somos prefectxs ni absolutamente coherentes, a veces misoginiamos, a veces nos aflora lo machinas, a veces somos unas pasadas de verga, a veces somos groseras y nos hacemos cada chingadera, qué bueno…y no está mal responder, pelear, patalear porque #PasivxsNuncaMás, está bien por que ya aprendimos a no quedarnos calladxs pero a veces nos falta responsabilidad, a veces autocrítica, a veces prudencia y ahí vamos cada quien con su proceso y su existencia, intentando siempre.

A veces resolvemos y salimos bien libradxs de los conflictos, a veces no y eliminamos gente de Facebook, nos agarramos a madrazos y demás chingaderas. Ni pedo, este mundo nos tiene a todxs hechxs mierda y hacemos lo que podemos con lo que tenemos.

Pero lo que a la institucional y a la anarquista, a la que me debe dinero y a mí, a mi ex y a mí, a la popular y a mí, a la que tiene trabajo y a la que no, lo que a todxs nos es común es el riesgo de existir como mujeres y/o disidentes feministas. Es un riesgo de muerte, un riesgo de agresión diaria por parte de los hijos y las hijas sanos y sanas del patriarcado. La vulnerabilidad que nos impone el régimen totalitario heterosexual es compartida, nos es común y no hay que perderlo de vista.

Así es que a mí qué me importa quién convoca a manifestarse en contra de esto, qué me importa quién convoca a manifestarse por la liberación de todxs. Yo atiendo. Y podemos ignorarnos en una marcha, podemos no tomarnos la selfie con tal o cual pero cuando se trate de gritarle al mundo “¡Basta de violencia contra nosotrxs!”, tenemos que hacer un solo grito.

Esto no quiere decir, claro, que ignoremos los conflictos y violencias al interior. No. Hay que seguir trabajando en eso todos y cada uno de nuestros días. No se trata de hacer una cosa o la otra, se trata de identificar las distintas dimensiones de nuestra relación con el feminismo y actuar en consecuencia.

Yo he salido a marchar por mujeres asesinadas que jamás conocí y que, quizá, de haberlo hecho, habríamos terminado en pelea de perras, pero eso es lo de menos cuando a unx de nosotrxs nos han arrebatado la vida.

No voy a una marcha para engrosar la convocatoria de mi amiga o de la que me gusta, voy a una marcha por que #FeminicidioEmergenciaNacional contra mi amiga, contra mi enemiga, contra la vecina, contra la que nunca conocí.

Y si algo nos hicimos y jamás nos perdonamos, está bien, no importa, pero sepan que cuando convoquen a una acción en contra de eso que nos es común, ahí voy a estar, no por hacerles un favor, no por joder, sino por que la lucha es por todxs y para todxs.

No sé qué nos depare 2018 en cuanto a la agenda de lucha por la visibilización, sensibilización y demanda de alto a la violencia machista. Espero que hagamos presencia monumental en las calles de nuevo. Total, si ves a aquella con la que te peleaste en un grupo de Facebook, ponle una jeta y date vuelta si te complace, si ves a tu ex, rodéate de tus amigxs y marchen juntxs lejos de esa persona, pero no dejes de ir a la marcha por que el riesgo y la agresión es contra todxs, contra ella, contra mí y contra ti, nos caigamos bien o no. Personalmente, la violencia machista que muchas veces mata, no se la deseo ni a la más pendeja y culera que he conocido.

Espero que para 2018 logremos madurar los activismos un poquito más. Que no olvidemos que cuando salimos y gritamos “¡NiUnaMenos!”, lo gritamos, sí, por nosotrxs mismxs, por nuestrxs amigxs, por nuestra familia, por las morras que nos caen bien y por las que nos caen mal.

Espero que dejemos de dividirnos en todofóbicas, que dejemos de pensar que la denuncia de una invisibiliza la de otra.

Espero que podamos apostarle a la construcción micropolítica junto a nuestrxs aliadxs cercanxs y que dejemos de buscar esa unidad ultraincluyente en la que un día, finalmente, todxs podamos ser felices. Eso es una ilusión que, en la carrera por materializarla, nos divide y, muchas veces, de manera irreconciliable. Salvemos nuestras vidas entre nosotrxs, formemos grupos, trabajémonos en cortito. No tenemos que estar juntas todo el tiempo ni tenemos que ser ultraincluyentes en todo lo que se nos ocurra para ayudarnos a sobrevivir este mundo de mierda. No tenemos que ser amigxs todxs ni estar en el mismo canal de pensamiento en todo momento. Sólo basta atender al llamado cada que tengamos oportunidad de salir a gritarle al mundo que la realidad es inhabitable mientras exista la violencia machista.

Y sí, salir a marchar a las calles y gritar consignas que no podemos cumplir puede no servir de mucho pero tampoco es como que nos estemos ahogando en un mar de alternativas más allá de los márgenes de la micropolítica.

Y así la vida…por que acá nos matan a ocho por día, por decir lo menos.

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