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Se acerca el periodo de las campañas para las elecciones presidenciales del 2018. Una época de rostros colgados en postes, de entrega de despensas, gorras y camisetas con publicidad electoral. Meses de propaganda política que resultan en la excesiva estimulación visual, auditiva y hasta emocional. Material que termina en la basura, como aquellas bardas que siguen apoyando candidatos de los noventa. ¿Por qué querría participar en este juego el Congreso Nacional Indígena CNI y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional EZLN? Hace unos años esto quizá habría sido impensable.

Tal vez siguió siendo impensable hasta el momento en que se hizo la propuesta y sólo entonces sonó como algo posible, útil e ingenioso. Lanzar a una candidata indígena a la Presidencia de la República. Sería candidata para el sistema y los medios de comunicación, pero para el CNI y el Concejo Indígena de Gobierno sería la vocera de los pueblos. Ya se dijo que el objetivo no es el poder, el objetivo es utilizar el juego de las elecciones para propiciar la organización y difusión de las luchas de abajo. ¿Pero entonces, cómo funcionara el proceso electoral para una candidata con estos ideales? ¿Cómo será su campaña?

El pasado 15 de septiembre se anunció el recorrido del CNI y el CIG con su vocera María de Jesús Patricio Martínez “Marichuy”, por las comunidades autónomas zapatistas en el estado de Chiapas. La gira se inauguro en el marco de la Asamblea Nacional de Trabajo del Concejo Indígena de Gobierno y coincidió con el inicio de la recolección de firmas para apoyar la candidatura independiente de la vocera. Desde un principio se dijo que no tomarían ni un solo peso del dinero público para todo el proceso electoral, y que en esta gira en especial no se repartirían “…despensas, ni playeras, ni cubetas, ni cemento, ni tinacos, ni láminas, ni gorras, ni tortas, ni frutsis, ni promesas.” La caravana de autobuses se organizó de manera independiente y los escenarios, alojamiento y comidas en casa lugar serían financiados por voluntarios y bases de apoyo zapatistas.

El 13 de Octubre se concentraron cientos de personas en las afueras del Centro Indígena de Capacitación Integral – Universidad de la Tierra (CIDECI-UNITIERRA), en San Cristóbal de las Casas. Ahí se organizó la caravana de autobuses y camionetas en las que viajarían la vocera María de Jesús Patricio Martínez, concejales y delegados habitantes de 63 regiones indígenas de México y hablantes de 39 lenguas distintas, invitados, adherentes a la sexta, observadores de derechos humanos, medios libres y periodistas.

 

Día 1, Poblado de Guadalupe Tepeyac, Municipio Autónomo Rebelde Zapatista “San Pedro de Michoacán.” 14 de octubre de 2017.

 

La caravana era larga, Chiapas tiene caminos y climas difíciles. Si un par de autobuses tenían que detenerse a cargar diésel, todos se detenían, si el camino era muy difícil para algún autobús, se tenía que reorganizar a los pasajeros en otros vehículos y por supuesto las averías no habrían de faltar. Antes de salir de cada punto, se corría a voces un estimado de la duración del viaje, siempre bajo el supuesto de que el traslado tomaría el doble de tiempo que un trayecto regular.

Llegamos a Guadalupe Tepeyac a mediodía, después de trasnochar en Las Margaritas. Se eligió este histórico poblado para realizar el evento ya que el deslave de un cerro imposibilitó el acceso al Caracol más cercano de La Realidad. Los zapatistas, con unidades de motociclistas y caballeros escoltando la entrada, recibieron al grito de alegres consignas a su vocera Marichuy. La plaza del pueblo y las canchas de basquetbol estaban llenas de encapuchados esperando el evento, se percibía un ambiente de fiesta. El programa comenzó hasta que terminaron de llegar todos los concejales y concejalas, los delegados y delegadas.

La compañera Janet dio la bienvenida por parte la Junta de Buen Gobierno “Hacia la Nueva Esperanza” de La Realidad. En sus palabras expresó lo que sería uno de los principales objetivos de la gira, “este gran evento histórico que todos juntos estamos celebrando es una forma de compartir nuestros dolores y nuestras rabias, pero también compartir nuestras experiencias de lucha”. De parte del EZLN la compañera Aurora del Comité Clandestino Revolucionario Indígena Zona Selva Fronteriza extendió las palabras de bienvenida, “estamos orgullosos de ustedes y de todos que por primera vez en la historia los pueblos originarios nos hemos podido encontrar como lo que somos, pueblos originarios con su cultura, sabiduría e inteligencia (…) Ha llegado la hora que estaremos representados todos y todas, campo y ciudad, por una compañera que luchara por el pueblo de México”.

Acto seguido tomó la palabra María Gloria Benavides Guevara miembro histórico de las Fuerzas de Liberación Nacional y sobreviviente de la masacre Nepantla cuyo nombre rememora el de ‘Elisa Irina Saenz Garza’ desaparecida hace 33 años. La compañera leyó las fuertes palabras de parte de la familia del maestro Galeano, asesinado el 2 de mayo del 2014, de quien en su honor el finado Subcomandante Marcos tomó el nombre para ahora ser el ‘Subcomandante Galeano’, dejando atrás el que hizo honor a Mario Marcos, también caído en el cumplimiento de su deber. La familia del maestro señaló a los paramilitares de La Realidad organizados por el mal gobierno, de haber asesinado al maestro Galeano y luego, sentenciando que en este mismo encuentro habría cómplices del crimen, les dirigió un mensaje “para decirles a ellos y a todo el mundo que le digan a los asesinos y organizadores que de él jamas nos vamos a olvidar, así ya se haya hecho la  justicia siempre lo llevaremos en nuestra mente y nuestro corazón”.

Retomando aquella exigencia de justicia que nubla los deseos de venganza, de la que los hijos de Galeano, Lisbet y Mariano hablaron desde aquel homenaje en Oventik en 2015, el mensaje prosiguió: “a pesar de todas esas amenazas y burlas que nos hacen, nosotros hemos resistido (…) Seguiremos aguantando hasta donde se pueda, porque la verdad al ver a los asesinos burlándose y tenerlos cerca de diez o un metro, no es fácil quedarse con los brazos cruzados. Pero nosotros no buscamos venganza, queremos justicia.”

Después un momento muy esperado, la vocera Marichuy tomó la palabra para presentar a concejalas de distintas regiones de México “y solamente es unirnos nosotros los que pensamos que hay un enemigo en común y que está allá afuera y que es el que hace que nos estemos peleando en nuestras comunidades, que estemos pensando que el que está cerca es el que nos está acabando, y no es cierto. Allá está arriba. Y es ese sistema capitalista que solamente quiere acabarnos para quedarse con todas las riquezas que tienen nuestras tierras.“ Tomó la palabra la concejala del pueblo binnizá del Istmo de Tehuantepec y habló de cómo el clientelismo, la propaganda partidista y la militarización de la zona se hicieron evidentes después del sismo del 19 de septiembre. Habló la concejala de Cohuirimpo, uno de los ocho pueblos mayos del sur de Sonora, en nombre de las tribus yoreme, yaqui y mayo sobre cómo están siendo despojados, intervenidos y aniquilados por las fuerzas obscuras comandadas por el sistema de gobierno mexicano, haciendo un llamado a la unidad y la lucha para derrumbar al capitalismo. Hablaron mujeres voceras, concejalas, delegadas y comandantas. Sí, sólo hablaron mujeres. “Es el tiempo de los pueblos”, ha dicho ya el CNI, pero quieren dejar claro que también se llegó tiempo de las mujeres.

La comandante Everilda cerró el acto en representación de la Comandancia General del EZLN. En su lectura presentó un análisis de cómo la explotación de los trabajadores del campo y la ciudad promueve la marginación extrema y el desplazamiento forzado para facilitar un segundo despojo y saqueo de los territorios que los pueblos habitaron luego de ser expulsados de las mejores tierras durante la conquista. El comunicado empezó resaltando el papel de un ejercito único cuyo verdadero objetivo es someter, asesinar y desaparecer la disidencia, y finalizó explicando que todas estas agresiones son doblemente salvajes contra las mujeres y es triple el sufrimiento por ser mujer, pobre e indígena. “Por todas estas situaciones que vivimos las mujeres en México, nosotras como mujeres zapatistas tenemos mucha rabia, mucho dolor y mucho coraje. Por eso les hacemos un llamado a que se organicen en sus lugares y con sus modos para defenderse y luchar.”

A las palabras dichas siguieron canciones y bailables de mujeres jóvenes y grandes zapatistas, como parte de la sección cultural del encuentro, festejando y alegrando la presencia de su vocera. Sonó primero aquella versión de “Flor de capomo” en marimba. Hubo zapateado y coreografías elaboradas. Luego comenzó la fiesta con un grupo que presentó una extraña pero magistral fusión de cumbia y jazz y continuaron grupos musicales al estilo exacto de la música norteña pero con líricas combativas. Comenzó a llegar más gente de poblados cercanos mientras se anunciaba la continuidad de eventos culturales y bailes en tres poblados cercanos durante los próximos cinco días. Sin necesidad de alguna de embriagantes el baile duró hasta el amanecer y la música no cesó hasta que la caravana se preparaba para la partida hacia el Caracol de Morelia.

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… Continua al siguiente día de la caravana…

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