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Por Colectivo Voz Alterna

Teocelo, Ver. Las calles de Teocelo guardan luto por el asesinato de un estadounidense que cambió hace cuatro años su país para vivir y ayudar a los pobladores de un municipio en Veracruz.

El dolor se transpira en lágrimas, silencio en sus calles, flores blancas, veladoras y globos que deambularon en manos de pobladores ayudados por Gordon Lewis Strom Díaz.

Desde el jueves 4 de mayo, alrededor de la una de la tarde, la noticia se corrió por las calles empedradas y copas de los frondosos árboles de la localidad aledaña al Cerro Acamalin.

Un empleado encontró la trágica escena. Gordon estaba atado de pies y manos, con signos de tortura y baleado. Sus pertenencias de valor no se movieron donde las dejó los últimos minutos de vida.

La familia adoptiva conformada por veracruzanos se movilizaron para buscar a Ybette Strom, esposa de Gordon.

La localizaron y notificaron del asesinato. La impresión causó un shock que la dejó hospitalizada algunas horas.

Al tercer día del asesinato, Yvette regresó a México, Veracruz y finalmente a Teocelo. Suspendió su viaje temporal a los Estados Unidos.

El domingo fue recibida por los pobladores de Teocelo, alumnos de Gordon, vecinos de activismo y municipio en los últimos cuatro años.

Yvette regresó a su vivienda, un rancho en la comunidad El Zapote, a escasos minutos de la cabecera municipal de Teocelo.

Su hogar es la escena del crimen de su esposo y compañero de vida.

“Sólo peace and love, lo bueno, trabajamos por esto. Hoy es un día muy triste pero al ver a los niños con las burbujas, reírse y disfrutar este momento, se llenó mi corazón de amor”, exclamó Yvette a los pobladores de Teocelo.

Con la traducción de un joven que aprendió el idioma a través de clases de ambos estadounidense instalados en Teocelo, la viuda agradeció las condolencias y muestras de respeto por la situación.

“También quiero justicia y me gustaría que pasara algo, pero hoy sólo quiero paz y amor”, continuó Ycette.

Su sentir se rodeó de aplausos. Una compañera de activismo de Gordon tomó el micrófono, pidió perdón a familiares del activista.

“Fue un hombre que quiso cambiar a Teocelo y lo callaron. Le pido mil disculpas a la esposa porque los teocelanos no pudimos defenderlo pero me da mucho gusto que si asistió la gente. Sé que Gordon le gustaba la paz, no las discusiones ni los problemas pero eso no quiere decir que no queramos justicia”.

Las palabras se replicaron entre gotas saladas resbalando mejillas.

Justicia, paz y amor. Justicia, paz y amor.

“Justicia porque ya estuvo bien de tantos asesinatos aquí en Teocelo”, abundó otro de los presentes.

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