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El pasado viernes 17 de marzo, a la altura del metrobús Corregidora en Insurgentes Sur, se llevó a cabo una clausura simbólica de las instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), realizada por miembros de la Asamblea Nacional de Usuarios de Energía Eléctrica (ANUEE) pertenecientes a diversas colonias de Tlalpan. ¿El motivo? Las consecuencias de la reforma energética y la necesidad de sacar adelante las demandas de los usuarios.
El movimiento cuenta tras de sí siete años de lucha. Organizado en 2009 a partir del decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro, se ha nutrido de la participación de las personas que han visto afectados sus bolsillos y sus formas de vida. Si bien el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) tuvo cierta iniciativa en impulsar la organización de los usuarios, la ANUEE ha seguido sus propios procesos de lucha a la par de su alianza con el sindicato.
A decir de Enrique, habitante de la colonia Mesa de los Hornos, muchos de los trabajadores de a pie de la organización sindical fueron los que comenzaron el trabajo de organizar los comités. “Eran trabajadores que se fueron a las colonias, y empezaron a organizar como pudieron y en la práctica fueron aprendiendo”, relata en la entrevista mientras otros miembros gritaban consignas contra Enrique Peña Nieto y Miguel Ángel Mancera.

Con base en la organización de comités por colonia o por calle, la movilización de los usuarios se ha enfrentado a la apatía y a la individualidad en la ciudad. Comenta Enrique: “Una cosa es iniciar un proceso en una comunidad, con sentido de comunidad, y otra cosa es iniciar un proceso en una colonia donde la gente ni siquiera conoce a sus vecinos, donde hay un rollo de individualidad. No pasábamos de asambleas de 30 personas. Actualmente la ANUEE agrupa a más de 300 mil”.
Con el fin de agotar diversas formas de lucha, los usuarios de energía eléctrica también hacen uso de la vía legal. Por medio de una queja administrativa ante Profeco, buscan iniciar un proceso legal con el fin de llegar a una conciliación.  “Iniciamos ese proceso legal, pero sabemos que la legalidad en este país no se respeta y por lo tanto empezamos a organizar comités por colonia y por calles para defendernos de los cortes ilegales que está haciendo la CFE”, relata el mismo Enrique.
Y es que, para los miembros de la lucha, la situación de la CFE y sus formas de actuar son ilegales. El argumento se basa en la inexistencia de un contrato entre la empresa y el usuario que regule la prestación del servicio.  Lo que los usuarios piden es que cese el limbo jurídico en el que se encuentran y tengan una relación formal con la empresa. “No quieren darnos el contrato que nosotros estamos diciendo”, plantea una señora de la colonia Tepeximilpa.

La reforma energética

“Peña, Mancera, la misma pinche mierda”. Esa era una de las consignas contra los que consideran los principales responsables de la aprobación de la reforma energética en 2013, la cual fue promovida por el gobierno federal y aprobada por los partidos políticos integrantes del Pacto por México, donde se encontraba también la izquierda institucional. En ese momento la reforma fue anunciada como la solución a las alzas de los energéticos; es decir, frente al aumento de la gasolina, el diésel, el gas LP y la energía eléctrica; sin embargo, la CFE ha dado a conocer otro incremento a las tarifas eléctricas que argumentan no afectará la economía de las familias.
En un volante repartido a automovilistas, transeúntes y pasajeros del metrobús, la ANUEE explica que los incrementos “que van desde un 8% hasta un 17% (incremento en 2017) impactan directamente a la economía popular, puesto que los grandes industriales y los mismos comerciantes inyectan esta alza a sus productos y servicios”. Y es que, según el gobierno federal, el aumento solo aplicará a las tarifas industriales y afectará a medianas empresas y a los usuarios domésticos considerados en la tarifa Doméstica de Alto Consumo (DAC).
Sin embargo, los efectos de la reforma energética no sólo han impactado a la energía eléctrica. Las protestas por el gasolinazo a inicios del año, también fueron consecuencia de dejar al mercado la fijación de los precios de la gasolina. Ante la situación, la ANUEE se pronunció por esta cuestión y según la información proporcionada, cada lunes de febrero se lograron cerrar entre 200 y 300 gasolineras, incorporando miembros de la Asamblea de Hidalgo, Michoacán, Puebla, Tlaxcala y Morelos.
En ese sentido, una de las demandas de la lucha es la nacionalización de la energía eléctrica, pues es parte de la movilización en contra de las reformas estructurales y la privatización de los bienes de la nación. Las otras demandas son el borrón y cuenta nueva de los adeudos de los usuarios, el establecimiento de una tarifa social y lograr que la energía eléctrica se considere como un derecho humano.
“Aquí estamos luchando por algo justo”
Al grito de “No pagaré, si es con el SME” y otras consignas se desarrolló la clausura simbólica. Desde las siete de la mañana, los vecinos de la ANUEE comenzaron a llegar para organizarse y plantear la acción.  La clausura concluiría a las 11 de la mañana, aunque algunos miembros se retiraban por diversas razones, pero otros llegaban a suplirlos.
La señora Virginia es habitante de San Pedro Mártir y es ama de casa. Su adeudo asciende a los 10 o 15 mil pesos, por lo que participa en la ANUEE desde 2009, poco tiempo después del cerrojazo a Luz y Fuerza del Centro. Desde su experiencia, el servicio que proporcionaba esta paraestatal era normal, pero con la llegada de CFE hay muchas irregularidades, por ejemplo, el voltaje que sube y baja y puede dañar los aparatos electrodomésticos. Además de que la actuación de la Comisión Federal es ilegal.
-¿Y usted que se dedica al hogar, no se le complica estar viniendo a las manifestaciones?
-“Como ya sé que estoy participando, pues me organizo, hago lo que tengo que hacer, hay que prevenirnos y anticiparnos si vamos a venir ahora… los quehaceres de la casa pueden esperar un poquito”.
Para la señora Virginia la lucha es por conseguir una tarifa social, una tarifa justa. No le importa que les griten a las mujeres viejas fodongas o que deben irse a hacer el quehacer.  “No nos estamos negando a pagar, sino que queremos que la tarifa sea justa, porque sabemos que hay empresas, negocios, empresarios que no pagan luz, el pueblo es el que paga”, afirma mientras algunos automovilistas responden con claxonazos a favor de la manifestación.
El proceso de organización resulta difícil para muchos usuarios, pues además de dejar de lado otras actividades, algunos tuvieron que sufrir toda la burocracia gubernamental. Es lo que le sucedió a Don Alfonso, quien vive en Ajusco Medio y se dedica a trabajar por su cuenta. Según su relato, el trató de solucionar su problema por la vía institucional; sin embargo, se topó con pared. “Ya después de que le dieron el golpe a Luz y Fuerza del Centro pasado el tiempo, algunos meses, ya nos comenzaron a llegar a la mayoría de usuarios tarifas verdaderamente…, recibos con altos cobros, de miles de pesos. A mí, por ejemplo, primeramente me llegó un aviso de recibo de 8 mil pesos. Me vi en la necesidad de acudir a la agencia respectiva a hacer una aclaración. Obviamente no me hicieron ninguna aclaración, lo único que me hicieron era que tenía que pagar”.
Su historia no concluyó allí. Posteriormente recibió en su domicilio un recibo con una deuda mayor a 10 mil pesos, por lo que decidió buscar apoyo al enterarse de la existencia del movimiento. Dice Don Alfonso que “estaba formándose una organización donde estaban generando las condiciones para defendernos del problema que yo tenía, y que no solamente yo, sino ya cientos de ciudadanos que estaban padeciendo lo mismo.  Por eso me enteré y pues dije vamos a entrarle, porque solamente así podría tener alguna forma de hacerle frente a esto que yo considero una injusticia”.
Además de tener que hacer frente a los cortes y a los adeudos, las personas también deben enfrentarse al hostigamiento y agresiones directas. Mónica vive en la colonia Tepeximilpa y también se dedica al hogar. Ella participa en la ANUEE desde 2010 y desde ese momento enfrenta el hostigamiento por parte de los trabajadores de la CFE.  “Estamos en desacuerdo como CFE nos está hostigando, cada vez que llegan a nuestra casa, toman fotos a la casa […] Ellos llegan muy prepotentes, cuando no hay nadie llegan y agarran el cableado, nos quitan todo”. Su deuda es de 88 mil pesos.
No es la primera vez que se habla de las agresiones por parte de la Comisión Federal de Electricidad y otros actores a los usuarios. Según cuentan, en algunas colonias han llegado las camionetas de la CFE resguardadas por patrullas o por granaderos. Incluso hasta el ejército ha entrado a las colonias para realizar cortes, por lo menos en el Estado de México.  Cuenta Enrique que en “algunos lugares ha sido la experiencia todavía más dura, porque en Chalco, los de Antorcha Campesina, los del PRI, han tratado de sabotear el movimiento y allí en Chalco, en la zona de Antorcha, tenemos comités grandes, tenemos a miles de compañeros que han roto con eso. En El Estado de México han llegado hasta con militares a tratar de cortar la luz”.
Así, el movimiento ha logrado crecer y aunque en ocasiones las expectativas decaen, los usuarios están convencidos que el movimiento camina poco a poco. Todavía hay muchas acciones por realizar, pero de momento se atraviesa la Semana Santa y más bien se piensa en un futuro plantón. Los aprendizajes son varios y lo importante para algunos es la formación que han tenido los vecinos. Hay “mucha gente que nunca había tenido una experiencia política y que ya está aprendiendo a organizar como llevar una mesa, qué es una moción, cómo pararse… tan solo romper el miedo de pararse frente a los de la CFE y decirles -no queremos que nos cortes y no nos puedes cortar la luz”, menciona Enrique con una sonrisa en el rostro.

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