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El día 8 de marzo de 2017, dentro del marco del Paro Internacional convocado por mujeres, se realizaron diversas actividades, como forma de denuncia frente a la situación de desigualdad que vivimos en el ámbito económico, político, doméstico y social, así como a las violencias naturalizadas que enfrentamos cotidianamente, tanto en el espacio público como en el privado.
En nuestro país, en la ciudad de México, este paro provocó el encuentro de miles de mujeres en una movilización que mostró nuestra fuerza, nuestra rebeldía, nuestra lucha por la vida y por la libertad de nuestros cuerpos.
Pero también quedó claro que incluso en un día como éste, y en una acción que debía ser de mujeres y para mujeres, la participación de hombres en varios contingentes de la marcha detonó la violencia en contra de nuestras compañeras, esa violencia contra la que luchamos ayer y cotidianamente, vulnerando nuestra seguridad, poniéndonos en riesgo y amenazando nuestra lucha.
Durante el transcurso de la marcha en la ciudad de México, varias feministas fuimos agredidas sexual, psicológica, verbal y físicamente por el Frente Popular Francisco Villa Independiente (FPFVI):
Alrededor de las 19:00 horas, un camión del FPFVI intentó avanzar en medio de la manifestación de manera impositiva y poniendo en riesgo nuestra seguridad y la de otras compañeras. Hicimos un llamado a que se respetara el espacio de la marcha y nuestro contingente, diciendo NO de manera contundente.
Como respuesta a esa negativa, los hombres que iban con el camión reaccionaron violentamente, varias recibimos empujones, insultos y amenazas. Acto seguido nos agredieron sexualmente a varias; ante esta agresión, diversas compañeras hicieron frente a los violentadores y ellos contestaron dándole un puñetazo en la cara a una, dicho golpe provocó que la compañera cayera al piso y cuando una de nosotras quiso auxiliarla aprovecharon para golpearla a ella también. Acto seguido, los agresores huyeron bajo la protección y cobijo de otros asistentes a la marcha, sin que se les pudiera dar alcance.
Lo que pasó hoy, es un reflejo claro de lo que nos sucede a las mujeres en muchos ámbitos de nuestras vidas cuando cheap levaquin decimos NO. Es por eso que reivindicamos nuestra consigna: NO ES NO, ni en la casa, ni en la calle, ni en la marcha, ni en la cama y, asimismo, denunciamos:
– Las agresiones machistas que vivimos cotidianamente las mujeres, de las que no estamos exentas ni siquiera en una marcha que lucha contra estas violencias.
– La lesbofobia y transfobia que inundan nuestros espacios cotidianos y que ayer incluso tuvieron lugar en un día y espacio que tendría que ser seguro para nosotras y nuestras luchas.
– La complicidad por parte de hombres y mujeres que protegen a los agresores, priorizando la posibilidad de que un compañero tenga su lugar en la marcha antes que dar crédito a la denuncia de una mujer.
– El negarnos el derecho a la palabra y silenciar nuestra denuncia, cortando el micrófono y minimizando la situación de violencia que habíamos vivido, ya que cuando una de las compañeras agredidas quiso hacer uso del micrófono, la Asamblea de Barrios decidió en ese preciso momento quitar el sonido.
– Que se nos responsabilice por las violencias que enfrentamos, culpándonos de ser quienes las provocamos.
– Que cualquier llamado a la unidad desde las luchas de izquierda y populares que pase por encima de la seguridad y la dignidad de una compañera también es violencia.
Frente a todo esto exigimos:
-El respeto a nuestros espacios y a nuestro accionar político: la no criminalización de las distintas voces feministas autónomas y disidentes. Queremos marchar libres y sin violencias, y más si se trata de una convocatoria de y para las mujeres y feministas.
-Que organizaciones, colectivos y sindicatos de izquierda tomen una posición frente a estos acontecimientos de violencia machista, y actúen en congruencia en todas las marchas y acciones de las que sean partícipes.
-Que los agresores den la cara y que el FPFVI tome acciones claras frente a estos agresores y responda también ante los hechos de violencia ocurridos.
-El respeto rotundo e innegociable, cuando una mujer dice NO: ¡NO es NO!
Ante la violencia machista, autodefensa feminista
Si nos tocan a una, respondemos todas
¡No es No!
Colectivas feministas, lesbofeministas y transfeministas autónomas.
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