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La tarde del lunes 13 de febrero del presente año, comenzaron a circular en redes sociales y periódicos digitales de Chiapas, fotos y videos de la quema de la alcaldía de Tecpatán, cabecera del municipio homónimo, ubicado en territorio zoque, en la zona oriental de dicha entidad. La información vertida en las notas, no ayuda a aclarar la dinámica de los acontecimientos. En algunas, se habla del hartazgo de la población que reclama servicios de agua, alumbrado, drenaje, recolección de basura y seguridad. Un grupo de pobladores se habría reunido frente a la alcaldía y, al no ser atendido por el presidente Armando Pastrana Jiménez, bloquea la presidencia y quema el interior del inmueble. En otras, el edil amenaza a los inconformes con demandarlos por secuestro, argumenta que en la cabecera la gente no votó por él y por eso no tiene ninguna obligación de cumplirles y responde a las acusaciones con gas lacrimógeno y balazos.

Muchas preguntas quedan en el aire. ¿Qué fue lo que pasó realmente en Tecpatán? ¿Quién es Armando Pastrana Jiménez? Si la gente de la cabecera no votó por él, ¿quién lo hizo? Y sobretodo, ¿por qué los acontecimientos del lunes tienen relevancia si, como lo define un diario local, Tecpatán es sólo “otro municipio Chiapaneco fuera de control”?

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El 6 de septiembre de 2016 los habitantes de Tecpatán se enteraron que en su poblado estaba a punto de celebrarse una reunión a puerta cerrada sobre la extracción de hidrocarburos en la región. “Ya eran como las 8 de la noche y no nos dio tiempo para organizarnos”, recuerda un poblador, “pero el día siguiente, a las 9 de la mañana, ya había como sesenta o setenta mujeres del pueblo –porque los hombres se fueron a trabajar— que querían ver qué estaba pasando y al mediodía ya eran más de cien, y también estaban una treintena de hombres”.

Esta presión hizo que una comisión de ciudadanos de la cabecera lograra asistir a dicha reunión, que tuvo lugar el mismo día en la sede de la Asociación Ganadera “Los Volcanes” y en la cual estaban presentes funcionarios de la Secretaría General del Estado de Chiapas; de la Secretaría de Energía (Sener) y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu); de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI); de la Agencia de Seguridad Industrial Energía y Ambiente(ASEA); además de los representantes de varias agencias y ejidos del municipio de Tecpatán. “De esta manera nos enteramos que se estaba planeando la extracción y explotación de hidrocarburos en tierras del municipio y que nosotros, por no ser considerados indígenas, no habíamos sido avisados y ni teníamos derecho a la consulta”.

Como se lee en la minuta de la junta citada, el objetivo de la reunión de trabajo fue “que los representantes de la Dirección General de Impacto Social y Ocupación Superficial y de la CDI, presenten las áreas contractuales que se ubican en el Estado de Chiapas correspondientes a la Ronda de Licitación 2.2, así como las implicaciones del procedimiento de consulta previa a comunidades indígenas en relación a la emisión de la Segunda Convocatoria para la Licitación de Publica Internacional para la Explotación y Extracción de Hidrocarburos, respecto de la ronda 2”. Cabe destacar que, aunque muchos de los ejidos y agencias se encuentran a menos de una hora de distancia de Tecpatán, en la minuta no se nombran a los habitantes de la cabecera, como si un proyecto de explotación petrolera fuera asunto exclusivo del lugar en donde se realiza la exploración.

Los tecpatecos salieron así de la reunión del 7 septiembre con muchas preguntas y ninguna respuesta, la mayoría de ellos sin ni siquiera saber exactamente a qué se referían los delegados de las varias instancias oficiales con “ronda”, ni de dónde surgían estos nuevos proyectos que afectarían directamente su territorio.

Una primera y parcial explicación vino del texto “Zoques contra hidrocarburos. El nuevo extractivismo en el norte de Chiapas”, de Fortino Domínguez Rueda, del Centro de Lengua y Cultura Zoque A. C., que retomamos aquí a modo de aclaración.

Es a raíz de la aprobación de la reforma energética (2013) que el gobierno mexicano ha puesto en operación, a través de la Secretaría de Energía, los proyectos ronda 1 y 2. Las rondas se conforman de una licitación pública internacional que el Estado mexicano actualmente desarrolla en relación con los recursos naturales que son susceptibles de ser explotados en materia de energía, tanto en superficie terrestre como marina.

Según la información proporcionada por el historiador y antropólogo, “el 23 de agosto del 2016, el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, hizo pública la segunda convocatoria de la ronda 2, con un proyecto formado por tres procesos de licitación” en el último de los cuales, titulado Contratos de licencia para la exploración y extracción en áreas terrestres, se lee que “el espacio de ejecución de este proyecto se encuentra integrado por 14 áreas contractuales […] localizadas en las provincias petroleras de Burgos, Tampico-Misantla, Veracruz y Cuencas del sureste”.

Esta última área sería precisamente la que comprende tierras ejidales y pequeñas propiedades de los municipios de Pichucalco, Ixtacomitán, Chapultenango, Francisco León y Tecpatán: “el proyecto ronda 2 tiene el objetivo de licitar dos polígonos identificados como áreas 10 y 11, mismas que en su conjunto abarcan un total de 84 mil 500 hectáreas”. Se trata de un amplio territorio donde se han localizado 12 pozos petroleros, los cuales acaparan el interés de grandes compañías de hidrocarburos a escala mundial cuyos nombres, sin embargo, se harán públicos hasta abril de 2017. La única fuente de información oficial es la página de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, consultable a la dirección: http://rondasmexico.gob.mx/r2-l02-bloques/ ,  donde se pueden encontrar detalles sobre la Ronda 2, pero no de la situación específica de Tecpatán.

En los siguientes mapas se puede apreciar la ubicación y tamaño de las polígonos. Cabe destacar que los pobladores de Tecpatán denuncian en entrevista que los acontecimientos del lunes pasado no son independientes de este contexto. Al contrario, “este problema con la presidencia no es del 13 de febrero, viene del presidente anterior y de una resistencia que llevamos desde años en contra de los medidores digitales y de la más reciente oposición a la explotación petrolera de nuestro territorio”.

http://rondasmexico.gob.mx/r2-l02-bloques/

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La reconstrucción de lo acontecido el 13 de febrero, hecha por los pobladores protagonistas, restituye una imagen del enfrentamiento que ningún medio de información local ha reportado hasta la fecha.

En entrevista, los habitantes de Tecpatán cuentan que, frente a la situación de desinformación e imposición que se vive desde el anuncio de los proyectos petroleros y el clima de tensión que derivó del enésimo intento de imponer medidores digitales —que la comunidad ha rechazado una y otra vez—, fueron a la presidencia exigiendo una mesa de diálogo con el presidente y su equipo. Los puntos en la agenda eran los susodichos medidores, la Ronda 2.2 y dos minas más que se pretenden imponer en territorio zoque. Al no ser recibidos, los inconformes permanecieron fuera de la presidencia hasta que a las doce del día, Armando Pastrana Jiménez, salió a su balcón a insultarlos y amedrentarlos.

A las dos de la tarde personas armadas abrieron paso para la huida del presidente, lanzando gases lacrimógenos y golpeando a quien se les pusiera enfrente. “El incendio”, relata un asistente a la protesta, “fue provocado por acarreados que traen desde Malpaso. Y anoche también incendiaron el Telecom y la tesorería, y nosotros no hemos querido ir a apagar el fuego porque nos van a tomar foto e inculparnos de lo sucedido”. “Para nosotros la presidencia es un edificio histórico, que pertenece al pueblo. Nosotros no lo queremos quemar”, concluye.

Fue hace dos años, durante el movimiento que frenó la instalación de medidores digitales de la CFE, que en la comunidad se empezó a gestar una organización desde abajo. Pero como es usual, la organización fue respondida con hostigamientos y represión por parte de la presidencia y la policía. El rumor de personas que recorren el pueblo tomando fotografías a las casas de quienes se suman a la resistencia se ha intensificado, y los habitantes denuncian que “las amenazas a quien se opone al despojo de más del 90% de Tecpatán ya son una realidad”.

A pesar de la intensidad de la intimidación, el día  jueves 16 de febrero, la gente se volvió a agrupar para una marcha y un plantón en el parque frente a la presidencia. “Para que se vea que no somos nomás unos cuantos, como dice él [el presidente], sino que somos el pueblo. Lo único que queremos es una mesa de diálogo”. Sin embargo, ya circulan amenazas de “levantones” y, a pesar de que se trate de mantener la calma, la tensión es contante, como la sensación que la situación pueda empeorar en cualquier momento.

Por estas razones, los habitantes de Tecpatán piden que se difundan las causas reales de las protestas en las que se vieron involucrados y el desprecio que están sufriendo por parte de los tres niveles de gobierno, que pretenden imponer proyectos de explotación de su territorio que, en el mejor de los casos, no los beneficiarán y, en el peor, los dañarán directamente y para los cuales no han sido hasta la fecha ni siquiera consultados.

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