Mi primer acoso, cursileria y manipulacion mediatica

Por 666 Histerismocritico.

Desde hace unos meses que se viene dando una nueva oleada de manipulación usando al feminismo como bandera. Ya lo vimos antes en las políticas rosas implementadas por los gobiernos que van desde los institutos de las mujeres a los vagones rosados. Un simulacro rosa se instauro en todas las oficinas y planes de gobierno con la intención de generar un supuesto bienestar democrático. Estos años rosas han traído un deterioro en las condiciones de vida de las mujeres, más empobrecidas, más despojadas, más explotadas, más manipuladas mediáticamente, más asesinadas, más reprimidas por el Estado y una enorme cantidad de más y más que hablan del deterioro generalizado de la vida. Así pues una política rosa no es más que darle un toque de cursilería a las políticas de Estado. Antes ya habíamos tenido la manipulación electoral: promesas de beneficio para las mujeres y candidatas para establecer la igualdad.

Todo parace indicar que ahora estamos frente a otro momento en que se intenta usar ciertas ideas feministas con fines políticos que claramente benefician al orden establecido. De nuevo parece que estamos frente al uso de las políticas sexuales para establecer una estrategia de división. Es claro que frente a la situación que estamos viviendo es urgente organizarnos, hombre y mujeres tenemos que confrontar el despojo generalizado, la represión de Estado, la injusticia, la pobreza, la necesidad de construir otra vida. En fin, que frente a lo que vivimos es ineludible la respuesta, eso lo saben quienes se benefician del mal generalizado, esto lo saben quienes detentan el poder y por ello tienen que hacer algo para impedir esta organización.

Hace unas semanas salió la campaña “MI primer acoso” en el marco de una oleada de testimonios y de la marcha del 24A. De repente el carácter de víctima se convierte central en la definición de las mujeres que se enfrentan a un enemigo real: los hombres, todos posibles violadores y acosadores, y nosotras las mujeres siempre como víctimas potenciales. Una campaña que genera encono entre hombres y mujeres pero que no es capaz ni de lejos de exponer la situación a la que nos enfrentamos las mujeres, hablo de un país militarizado, de un autoritarismo que impone un régimen policial en donde el abuso sexual se potencia en las calles, en donde la violencia de Estado se va imponiendo en todos lados. Un abuso sexual que no es un chiflido ni una frase que bien podemos responder, sino el secuestro de miles de mujeres que son encerradas y sometidas como esclavas sexuales, un secuestro que es posible por la vinculación del gobierno con los grupos criminales. Usando un sentimentalismo barato la campaña manipula al ocultar las condiciones reales que producen el abuso, manipula también al confundir los problemas, no son los hombres abusivos del transporte público o los que enseñan el pito en público los enemigos más temibles. Son los narcos que asesinan, son los coyotes y polleros a los que no les importa la vida de las migrantes, son los empresarios que mueven las redes de comercio sexual, son los paramilitares usados por los altos mandos políticos que asesinan y violan. Nada hay en esta campaña que haga una crítica los medios de comunicación por reproducir la torpeza sexista generada en las familias tradicionales y enseñada en las escuelas. Nada hay en esta campaña que critique las raíces de esta misoginia que hace pensar a algunos hombres que el hecho de serlo les permite abusar de otra, en fin, nada hay tampoco en esta campaña que nos insinúe al menos la necesidad de establecer una solución. Lo que si hay es un virus terrible, la generación de un enemigo, la generación de una paranoia: los hombres atacadores, esos con los que no debemos organizarnos las mujeres. Desgraciadamente este discurso ha penetrado en nuestros grupos de mujeres, ya se escucha a muchas decir que los hombres son el problema, decirlo asi nomas como si pudiéramos ignorar la complejidad de la situación.

Lo que tampoco hay en la campaña “Mi primer acoso” es un señalamiento a la enorme crisis de justicia que vivimos. ¿Qué hacemos con el violador? ¿Qué sistema de justicia responde frente a ello? ¿ Qué hacemos cuando el violador esta ejerciendo la violencia de Estado? La campaña al final termina siendo un distractor, plagada de sentimentalismo al modo de “mi primer amor”, “mi primer juguete” “mi primer beso” termina apelando a la cursilería impolítica. Termina generando confusión y encono en lugar de ayudar. Termina haciendo ver como si el feminismo solo tuviera un tema: el acoso, y las mujeres solo tuviéramos un problema: el acosador. ¿A quien le beneficia esto?

666 Histerismocritico.