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Mi tía-mamá salió de la casa con mi bebé en brazos, el 17 de marzo del presente año, a las 9:30 hrs, caminó y atravesó la calle. Justo antes de llegar a la otra acera, un camión de Jarritos arrolló por atrás a Paty y a Santiago. No conforme con el primer empujón que hizo quedar a mi tía y a mi hijo abajo del camión, se echaba para adelante y para atrás en repetidas ocasiones.

A pesar de los gritos de ella y los vecinos que estaban presentes, el conductor no se detuvo e incluso volvió a echarse de reversa. El bebé, con apenas 2 años de edad, perdió la vida, y a ella tuvieron que amputarle una pierna.

Uno de los componentes más importantes de la calidad en el servicio es el tiempo de entrega de los productos.  ¿Pero qué pasa cuando una empresa descuida que esto suceda de forma correcta y con las precauciones pertinentes? Las responsabilidades de una empresa Anónima como Jarritos, ¿incluyen medidas de protección?, ¿obligan a los conductores y las unidades que realizan las entregas de su producto a tener seguro?

Ellos indican que una parte de sus valores es “el desarrollo integral de sus trabajadores”, los conductores y acompañantes de los camiones (o toda aquella persona que maneja el vehículo en horas de trabajo). Ellos son responsabilidad de la empresa también. La justicia debe aplicarse de igual manera a cualquier persona y en cualquier lugar del país. No es permisible la ambigüedad cuando veo a una empresa que no quiere hacerse responsable por un daño que causó.

Esto ocurrió justo en mi calle,  Nahuatlatas, esquina con Meconetzin, col. Ajusco, 04300, Coyoacán. Por eso pudo detenerse a los responsables, que ya pretendían fugarse. El asesinato de Santiago y la mutilación de Paty son irreparables. Y ahora la empresa no quiere hacerse responsable por las consecuencias.

Exigimos que Jarritos se haga responsable; es imposible que, como una cooperativa consolidada, no tengan un seguro para indemnizar a la persona que ya no puede cumplir su trabajo ni su vida de la misma manera (sin mencionar el daño emocional, invaluable, pero insignificante al parecer…)

Ellos alegan no poder hacerse responsables, ya que se sienten protegidos por la fiscal de Coyoacán: Claudia Cañizo, y la Procuraduría. Poniendo en circulación al mismo camión que ocasionó el daño, número de placas KY-68-949,  repartiendo en la misma colonia.

Obviamente no tienen la idea del dolor, el problema y la destrucción que le han causado a mi familia.
No queremos que este delito se quede impune. Pareciera que no es la primera vez que Jarritos actúa de esta manera, y cuando menos desearíamos evitar que sucedan tragedias o que disminuya el número de muertos y heridos.

Agradeceríamos que difundan la información, y  por mi dolor como manera de protesta “no compren Jarritos”.

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Así quedó el pie de la tía antes de amputarlo

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