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Carmen Cariño y Mayra I Terrones M.

“… estamos en un paraíso y este paraíso lo vamos a defender a capa y espada,
Yo siempre les digo que en esta lucha  vamos a seguir,
aunque nuestro aliento se acabe,  no importa  en la batalla nuestra sangre derramar,
pues aunque mis ojos yo he de cerrar, sé que al final a la victoria hemos de llegar”
David Ruiz García (1989-2014)
Indígena otomí-Guardián de la montaña

El bosque otomí-mexica, santuario del agua, es un corredor natural milenario ubicado en el actual Estado de México. Pulmón y abastecedor de agua para los Valles de México y  Toluca la zona más poblada del país y referente simbólico fundamental para los indígenas otomís que lo han habitado y resguardado por siglos. Es también un espacio recreativo para los habitantes de la región y en él se reproducen especies y ecosistemas fundamentales para el planeta.
La vida de los pueblos que lo habitan está íntimamente relacionada con el bosque. Desde tiempos inmemoriales el pueblo otomí ha establecido una relación con el bosque y la madre naturaleza, “Le tenemos amor y cariño a los montes, los ríos, las cuevas, el cielo, la nube, el trueno, el bosque es nuestro padre y madre y el rio son las venas de la madre tierra”. Los y las otomíes se reconocen herederos de esas tierras, son pues las  y los guardianes de los bosques. El bosque sustento,  recreación, vida, es el espacio de ceremonias ancestrales que alimentan el ser pueblo.
La tierra, el bosque, el agua, la iglesia, el monte, el rayo, los cielos, la luna, la plaza, las fiestas, la ceremonia, el rito etc., son la casa de una comunidad.  Los pueblos de nuestro país tienen una relación con la naturaleza distinta a la que nosotros pensamos, por ejemplo: la tierra para la siembra del maíz, una milpa, no sólo sirve para producir alimentos, las comunidades se relacionan con la naturaleza a partir del amor  y agradecimiento constante a su función dentro de la reproducción de los comuneros que la habitan.  Los pueblos guardianes del bosque otomí –mexica en el 2007 despertaron sin imaginar que su vida comunitaria cambiaría, la necesidad de defender sus tierras, el bosque y a su propia cultura se volvió el objetivo a perseguir.
Comienzan las obras sin consultar a la comunidad
En 2007 los habitantes de la región se dan cuenta que están haciendo estudios topográficos en su montaña, se inician trabajos de medición, topografía y otros para la construcción del denominado proyecto autopista Toluca-Naucalpan, sin el conocimiento ni permiso de las comunidades.
La carretera que atravesaría el parque estatal otomí mexica forma parte del Proyecto Reserva Santa Fe, y la autopista es solo la punta de lanza de una serie de proyectos de desarrollo inmobiliario, campos de golf, una planta de Coca Cola,  zonas comerciales, etc. Que despojaría a las comunidades de 23 km de bosque y abundantes recursos naturales, además de sus principales referentes simbólicos y culturales.
La autopista Naucalpan-Toluca dividiría a la las comunidades con su montaña, una montaña donde acuden todos los días a caminar, recolectar leña, dónde celebran rituales como el del fuego nuevo, espacio de recreación de las familias, también despojaría de terrenos para la siembra principalmente de maíz azul que no solo identifica a la comunidad de Xochicuautla, sino es el sustento de muchas familias, pues las mujeres encuentran en la elaboración y venta de estas tortillas su principal sustento, pues las venden en los mercados de la región, en Toluca y el Distrito Federal.
Una vez enterados del proyecto en la comunidad de Xochicuautla se realizan asambleas generales por usos y costumbres donde se determina y se rechaza el proyecto carretero y conforman el Frente de Pueblos Indígenas en Defensa de la Madre Tierra, que comprende las comunidades de Santa Cruz Ayatusco en el municipio de Huixquilucan, San Lorenzo Huitzizilapan, La Concepción Xochicuautla, Santa María Tlaltilopan, San Francisco Xochicuautla, que también serían afectadas por el proyecto carretero.
Ante el rechazo de las comunidades al proyecto el gobierno del Estado de México y la empresa Autovan SA de CV buscan “convencer” a algunos ciudadanos para implementar un padrón de comuneros que representa solo el 3% de la comunidad y no su totalidad. 109 de 882 comuneros, que es el padrón general, participan en una asamblea, en el que asiste el Ministerio Público y cientos de granaderos para intimidar a la población y que esta forma se apruebe el proyecto carretero. Los opositores al proyecto comenzaron a denunciar que esa asamblea fue ilegal.
Ante la respuesta pacífica y organizada de las comunidades el gobierno del Estado de México y la empresa concesionaria del proyecto responden con represión y violencia. Los habitantes de estas comunidades han vivido el acoso permanente de policías antimotines, ministerios públicos, policías ministeriales, automóviles sin placas que se estacionan frente a las casas de las familias que se oponen al proyecto.
El 14 de mayo de 2011, 14 habitantes son detenidos, la mayoría adultos mayores, llevados a la Procuraduría General de Justicia del Estado de México y son incomunicados por no permitir que la maquinaria comience a trabajar la cual comenzaba a destruir cultivos de maíz.
El 3 de octubre de 2014, autoridades estatales y policía estatal, irrumpen en la comunidad Indígena Ñatho- de San Francisco Xochicuautla, deteniendo a 3 mujeres y 5 hombres agentes de la secretaría de Seguridad Ciudadana, trabajadores y topógrafos de la empresa quienes con lujo de violencia detienen a los pobladores. Estas detenciones, reafirman la violencia con la que se pretende imponer dicho proyecto.
Desde entonces es cotidiano el hostigamiento, persecución, amenazas e intimidación  a niños, jóvenes, adultos que organizados defienden sus derechos. En los operativos han participado la policía ministerial, la policía municipal fuertemente armados y con equipos antimotines, personal de gobernación, directivos y topógrafos de la empresa Autovan, SA de CV. Un caso más en el que la policía está al servicio de las empresas privadas.
La represión se expresa también en la estrategia de división, llevada a cabo por el gobierno del Estado y la empresa, pues ha sobornado a algunos integrantes de la comunidad para que acepten el proyecto.
Pese a que existe un amparo directo (48/2014 acuerdo del primer tribunal colegiado del segundo circuito, correspondiente a la sesión del 2 de mayo del 2014) el cual sentencia la nulidad de asambleas hechas para “permitir” el paso del proyecto, e invalida el convenio de ocupación previa y todo lo referente a lo relacionado, por lo que prohíbe los trabajos en sus tierras comunales, situación jurídica de la que también se han denunciado violaciones.
Donde la dignidad camina y el corazón otomí abraza.
Esta autopista Toluca-Naucalpan forma parte de los megaproyectos de muerte impuestos por el actual gobierno Estatal y Federal que junto con las empresas privadas de sus amigos y socios imponen proyectos que benefician y enriquecen más a unos cuantos. Así se da el despojo.
Los y las mujeres han dicho a través de distintos medios que no quieren el proyecto, que no venderán  sus tierras, porque son su sustento y porque son la herencia de sus abuelos y abuelas que dejarán a las futuras generaciones.
Han señalado también que esta autopista no es necesaria para los pueblos, ya existen dos carreteras, la privada y la federal. El gobierno estatal, federal, municipal, con sus policías al servicio de empresas privadas, dueñas de amigos que como en caso de la empresa Autovan SA de CV, de Hinojosa Cantú, entregan los territorios ancestrales y siembran terror en la población no solo la que se opone a los proyectos que esa sabe que la batalla es larga y en ella se puede ir la vida, sino también en el resto de la población para que esta se quede callada, para que no levante la voz para que resignada acepte las limosnas que le ofrece y venda su dignidad.
Una disputa más contra los grandes intereses del capitalismo neoliberal que padecemos en México, comunidades que no han sido consultadas, ni informadas de lo que ellos llaman el progreso para la comunidad, y que enfrenta  a  un proyecto que a todas luces refleja la necesidad de acumulación de capital, de la coalición de malos gobiernos-empresas privadas (nacionales y transnacionales) una avaricia desmedida que busca romper con la organización social comunitaria del pueblo otomí, a través de compra de voluntades y promesas irracionales, para poder llevar a cabo un negocio más. Un negocio que se ha venido imponiendo, en donde la cerrazón impera y la Secretaría de Seguridad Ciudadana cuida los intereses de la empresa que está talando el bosque irracionalmente para construir la carretera, donde la propiedad comunal es allanada y ya no sólo no se les consulta sino que también se les imponen autoridades comunitarias que puedan responder a sus intereses.
Los despojos en nuestro territorio, son diferenciados y  las estrategias de los malos gobiernos han rebasado la razón y el derecho de las comunidades de nuestro pueblo para decidir sobre su vida, su tierra y su futuro.  Los integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Madre tierra  han aprendido en este andar que la justicia no se mendiga, se arrebata con la razón por delante y el corazón otomí, nosotras no dudamos de su ejemplo y es por eso que sabemos que si hay que buscar y buscar y buscar un rinconcito digno de nuestra patria hay que estar en Xochicuautla  compartiendo y aprendiendo, caminando abajo y a la izquierda. cruces elsolyelarbol

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